En el café de la juventud perdida de Patrick Modino

“A mitad del camino de la verdadera vida, nos rodeaba una adusta melancolía, que expresaron tantas palabras burlonas y tristes, en el café de la juventud perdida.”

Guy Debord

En el café de la juventud perdida

Desde hace algunos años, cada vez que mencionan al ganador del Premio Nobel de Literatura tengo que buscar más información sobre él debido a que no he leído ninguno de sus libros y mucho menos lo he escuchado mencionar. Me pasó con Tomas Tranströmer,  Mo Yan, Alice Munro y el año pasado con el escritor francés Patrick Modiano.

No es una queja, en realidad siempre he pensado que el Premio Nobel es una buena oportunidad para leer a escritores que tal vez de otra forma no hubiéramos conocido. Y aunque para mí era nuevo, Patrick Modiano es considerado uno de los mejores narradores europeos contemporáneos y no lo digo yo, lo dice por ejemplo El País:

“La Academia sueca ha argumentado que ha concedido el premio a Modiano “por su arte de la memoria con el que ha evocado los destinos humanos más difíciles de retratar y desvelado el mundo de la Ocupación”. Muchos le han acusado de escribir siempre el mismo libro, lo que para sus detractores es un defecto pero para sus defensores es una bendición.”

Luego de leer varios artículos sobre su obra estaba impaciente por comenzar con sus primeras obras agrupadas en la Trilogía de la Ocupación, sin embargo por cosas de la vida, llegó a mis manos “El café de la juventud perdida”, uno de sus últimos libros y casualmente uno de los más aplaudidos.

La novela se inicia con la añoranza de uno de los personajes, de quién nunca sabremos mucho más que unas pocas líneas, sobre la mujer en torno a la que gira esta historia, Louki. En realidad, tampoco sabremos mucho más de ella, tal vez ni ella lo sabía, ni tampoco de ninguno de los que la conocieron.

Todos intentan construir en base a recuerdos parte de la historia de Louki: el chico que estudiaba en la Escuela Superior de Minas asiduo al café parisino Le Conde, el detective obsesionado con ella, la misma Louki narrando parte de su vida y por último Roland.

Puedes sospechar, puedes intuir, pero Patrick Modiano se asegura que el enigma que la rodea, contagie toda la narración y se quede contigo hasta que el cierras la última página del libro. Seguro ya han notado que el misterio y la melancolía son también personajes de esta novela. Como escribe Modiano en la obra “las personas desaparecen un buen día y te das cuenta que no sabías nada de ellas, ni siquiera su verdadera identidad.”

Terminada la lectura puedo decir que “En el café de la juventud perdida” no ejerció en mí la atracción hipnótica que esperaba, ni la historia ni la narrativa de Modiano me parecieron excepcionales. Tal vez sea por razones personales como mi falta de nostalgia hacia el tiempo que ya pasó. Tal vez sea que es una novela para leer en un café, ya que es tan corta que puedes leerla en una tarde, y tal vez así sepa mejor.

Quiero aclarar que el que no me guste a mí no significa que no te guste a ti, así que te animo a darle una oportunidad y si no te gusta, me escribes para contármelo y así no me sentiré sola con esta opinión.

El siguiente libro de Patrick Modiano en la lista, por recomendación de dos amigos, no será los que componen la Trilogía de la Ocupación sino “Dora Bruder”. Ya les comentaré.

“En el café de la juventud perdida” (Dans le café de la jeunesse perdue). Patrick Modiano. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia. Editorial Anagrama (Barcelona). 136 páginas.

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